Publicar, me da energía y no hacerlo, me la quita.
Sin ser nadie, sin haber llegado a ningún sitio, pretendiéndolo todo y sin haber conseguido nada, lo que escribo o lo que no escribo, me condiciona.
Mi estado de ánimo está bajo la tutela de una serie de palabras que depende de como las escriba, tienen un poder o otro.