Das por acabado un texto o poema, lo vuelves a leer y ves que para que quede redondo, tienes que quitar algo.
Decides hacerlo… pero lo que quitas te gusta tanto como lo que dejas.
Das por acabado un texto o poema, lo vuelves a leer y ves que para que quede redondo, tienes que quitar algo.
Decides hacerlo… pero lo que quitas te gusta tanto como lo que dejas.