Me genero mucho trabajo, no me doy a basto, genero mucho más de lo que puedo abarcar o gestionar y me saturo. Resultado…. nada, la nada, la inactividad pura. Cientos de textos, prosas o poemas a medias, escritos por todas partes y por si fuera poco por duplicado y no una, sino en varios soportes, en papel o en digital, en algunas de mis libretas, en el ordenador o aquí, en el móvil que es donde estoy escribiendo esto ahora mismo.
Soy prolifico, mucho. Soy desordenado, todavía más. Eso tiene nombre y se le llama caos.