Cuando la lavadora acaba, una señal acústica te avisa de que ha terminado, al igual que la secadora.
Cuando dejas la nevera abierta, otra señal te avisa para que la cierres.
El Roomba también te avisa, pero esta vez lo hace cuando se queda atascado en algún obstáculo.
Hace unos días que tenemos una nueva señal; no sabemos de dónde viene y estamos un poco desesperados. Suena en cualquier lugar y a cualquier hora, da igual si es de día o de noche.
Después de darle muchas vueltas, mi mujer y yo, hemos llegado a la conclusión de que es el alma de algún electrodoméstico que pasó a mejor vida y, por alguna extraña razón, todavía habita entre nosotros.
El otro día llamamos a un espiritista pidiéndole ayuda. Le explicamos el caso y nos contestó molesto que su trabajo era serio; nosotros le dijimos que por eso le llamábamos; nos envió a la porra y colgó.
Hablamos con dos o tres espiritistas más y tuvimos respuestas similares. Así que hemos desistido y seguimos oyendo el chivato cada vez que al difunto electrodoméstico le da la gana.