Los dioses de Olímpo, me han vuelto a cerrar las puertas, el caprichoso dios de la barita, sigue sin querer tocarme.
Debería dejar de buscar, debería dejar de querer, debería dejar de insistir, debería dejar…. pero dejar, es lo que he hecho siempre y no sé si quiero seguir dejando.