Paseando por mi ciudad, miro mi reflejo en el cristal que tengo delante y no me gusto.
No es por feo, ni es por gordo, ni por raro.
No me gusto, porque me parezco a mi madre.
Paseando por mi ciudad, miro mi reflejo en el cristal que tengo delante y no me gusto.
No es por feo, ni es por gordo, ni por raro.
No me gusto, porque me parezco a mi madre.